viernes, 24 de abril de 2020

El retrato en Rembrandt



Dadas las circunstancias de confinamiento en las que nos encontramos nos es imposible ofrecer visitas a museos o exposiciones de arte pero afortunadamente sí que podemos realizarlas virtualmente. De esa forma os ofrecemos la posibilidad de visitar  la formidable exposición del Museo Thyssen de Madrid que sólo permanecerá, si no la prorrogan,  hasta el 24 de mayo.  Nos referimos a Rembrandt y el retrato en Ámsterdam 1.590 – 1.670.  A continuación os transcribimos algunas líneas del famoso historiador del arte E.H.Gombrich sobre el retrato en Rembrandt así como varios de los muchos y elogiosos comentarios que ha merecido la exposición.

En los retratos de Rembrandt nos sentimos frente a verdaderos seres humanos, con todas sus trágicas flaquezas y todos sus sufrimiento…Como Shakespeare, se diría que fue capaz de introducirse bajo la piel de todos los tipos de hombres, y de saber cómo se habrían conducido en una situación determinada…Los que están acostumbrados a los hermosos personajes del arte italiano se horrorizan cuando ven por vez primera los cuadros de Rembrandt, porque éste no parece haberse preocupado en absoluto de la belleza ni tan sólo haber huido de la fealdad sin ambages. Como Caravaggio, estimó la verdad y la sinceridad por encima de la belleza y la armonía. (Hª del Arte. E.H.Gombrich.)



La genialidad de aquellos que desarrollan el género del retrato reside, ante todo, en su capacidad de dotar de alma a un rostro. Algunos pintores del Siglo de Oro holandés se acercaron a este propósito, pero quien lo logró con creces fue Rembrandt, que brilló por su excelencia en la pintura, el dibujo y el grabado. Al mismo tiempo, se exponen numerosos retratos de artistas contemporáneos a Rembrandt y que también desarrollaron sus obras en la capital holandesa. De esta manera, se pueden establecer paralelismos y divergencias entre sus cuadros y los de pintores como Dirck Santvoort, Govert Flinck, Frans Hals (residía en Haarlem pero tenía clientes en la capital), Bartholomeus van der Helst o Ferdinand Bol, entre otros. (Descubrir el arte.es)

Desde sus inicios en Ámsterdam a principios de la década de 1630, Rembrandt dio a sus modelos una libertad de movimiento poco usual. Como Frans Hals en Haarlem, Rembrandt abrió en Ámsterdam nuevos caminos, inmortalizando a sus clientes en poses dinámicas que sugerían interacción con el espectador e incorporando al género del retrato aspectos que había desarrollado ya en sus escenas mitológicas, religiosas o de historia, como las cualidades narrativas, el uso del claroscuro o la representación de las emociones humanas. A lo largo de los años se fue centrando cada vez más en los rasgos esenciales de sus modelos, en especial en los rostros. Sus pinceladas enérgicas y, especialmente en su última época, cargadas de materia pictórica han llevado a especular sobre los objetivos artísticos del pintor, que parecía estar más interesado en la representación de caracteres que en el parecido físico del retratado. En esta misteriosa cualidad radica el secreto de la atracción que ejercen hoy en día sus retratos, incluso 350 años más tarde, sobre el público que los observa.(Revista de arte.com)





                                                                                                             Antonio Guerrero 
                                                                                                                                                              Visitas a museos

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